Playa de Arealonga - Porto do Son (Baroña)

También llamada Playa de Baroña por tomar el nombre de la parroquia sonense a la que pertenece pero también conocida como playa de Arealonga o playa dos Castros, haciendo referencia este último nombre a uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la cultura castreña galaica.

Y es que la playa de Baroña es un regalo para la vista, la cual no dejaría de ser una pequeña cala más refugiada entre acantilados y donde la vegetación acaricia la orilla, pero la imponente magestuosidad de la península en la que se ubica el castro con su amurallada fortificación y sus construcciones circulares la convierten al atardecer en el mundo mágico que nuestros antepasados tuvieron la fortuna de contemplar.

La playa de Baroña se convirtió a finales de los años 70 y principios de los 80 en el bastión del naturismo gallego ya que la oposición de los vecinos de la aldea liderados por el párroco que por aquel entonces con sus sermones instigaba a los fieles a expulsar a aquellos/as que placidamente disfrutaban del sol en un cala que por lo inaccesible de la misma solo visitaban gaviotas y delfines. Detenciones, manifestaciones, y carreras por la playa con los vecinos armados con palos y piedras corriendo tras los naturistas consiguieron que estos se organizasen y presentasen las firmas suficientes para que se declarase la primera playa nudista de Galicia, cuando administrativamente se necesitaba esa declaración para poder tomar el sol desnudos/as en la playa.

Esa popularidad propició que Arealonga disfrutase durante mediados y finales de los 80 de una época dorada del naturismo pasando a formar parte de visita obligada para todo aquel naturista que se acercase por nuestra tierra, y por supuesto para todos los naturistas gallegos.

Lamentablemente y debido a la falta de preparación de la sociedad para albergar un enclave turístico naturista que bien se podría convertir en la punta de lanza del nudismo en el norte de España, en lo que se convirtió fue en un cónclave de mirones que deseaban alimentar sus bajas perversiones confundiendo el desnudo con sus oscuros instintos; y así en pocos años e inaugurando la década de los 90, Arealonga se vio inundada de personajes que solo eran nudistas en la ducha.

No obstante, a mediados de los 90 un nuevo colectivo tal vez desciente de los pioneros de Baroña tomó las riendas de lo que sería una recuperación del naturismo en la playa de Os Castros; comenzaron agrupándose en la zona sur de la playa (la más alejada del camino de bajada a la playa) para luego, gracias al contacto personal y al espíritu naturista ir ganando metros a los textiles que habían decorado la arena con sus bañadores. Con el tiempo acompañaron su “reconquista” con ciertas actividades e incluso con una página web, y así co paso lento pero firme podemos hablar que a día de hoy Arealonga es una playa mixta donde naturistas y textiles comparten la playa en un alarde de tolerancia y donde se han enterrado las rencillas con los vecinos que marcaron un hito en la historia del naturismo.

Hablemos de la playa.

La playa tiene unos quinientos metros de largo y unos cincuenta de ancho, que dependiendo de la marea puede verse ampliada o mermada. Se encuentra flanqueada por unos abruptos acantilados de roca que dificultan su acceso, sobre todo por el lado norte donde la bajada a la playa resulta –cuando menos- arriesgada.

Existen otros dos accesos, uno por el lado sur, accediendo desde la vecina cala de O Dique y en el que el paseo es más agradable por discurrir integramente bajo árboles; el otro acceso, el más corto de los tres, nos llevará al centro de la playa y se inicia el recorrido en un aparcamiento que la comunidad de montes habilita con vigilancia en temporada estival.

Como cualquier otra playa costera existe siempre un mínimo oleaje, que en los días ventosos de agosto puede llegar a impedir el baño ya que la proximidad de los acantilados, las numerosas rocas que invaden el fondo próximo a la playa, y la prudencia así lo aconsejan. Respecto al viento, Arealonga está muy abrigada ya que el entorno le sirve de protección, y en aquellos días donde Eolo se empecina en amargarnos la tarde siempre podemos buscar cobijo detrás de alguna de las numerosas rocas que descansan en la parte superior de la playa.

El entorno submarino de la playa de Baroña harán las delicias de cualquier aficionado a este deporte, pues la riqueza de los fondos tanto de fauna como de flora encandilarán al más reacio. Eso sí, debemos buscar el momento propicio ya que las olas no siempre nos permitirán la inmersión.

Cómo llegar.

Ubicada en el ayuntamiento de Porto do Son (A Coruña) se accede a Baroña por la carretera comarcal C-550 que une Noia-Ribeira, encontrándonos el desvio hacia O Castro de Baroña a unos 4 km. pasando Porto do Son (en dirección a Ribeira –a falta de 4 km. si circulamos dirección Noia-).

Dos establecimientos de hostelería, un camping y –probablemente- varios vehículos estacionados en el arcén nos indicarán que la cala semioculta por la vegetación unos metros abajo es Arealonga.

Estacionando en cualquiera de los aparcamientos, encontraremos los accesos a la playa sin dificultad.

Para no perderse.

La visita al Castro de Baroña, es obligada. En un estado de conservación perfecto, nos permitirá revivir las andanzas de nuestros antepasados. El foso, la muralla, y las construcciones, debidamente restauradas y acondicionadas para el turista hacen del paseo un agradable encuentro con el pasado.

Para completar la visita y la información el Concello de Porto do Son ha habilitado un museo con muestras de las distintas excavaciones realizadas en el castro. El museo se encuentra el el casco urbano de Porto do Son.

Más información en www.terra.es/personal/arealo/

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Asociación Naturista de Galicia - Apartado de Correos nº 55
Chantada (Lugo)